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Mostrando entradas de mayo, 2008

negroblancoblanconegro

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Valorando? Stand by? Investigando de mi hoy? Vacío menos un cacho? LLeno menos un trozo? Complementando...

Stop?? o pase sin llamar?

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Porque me ha parecido una gozada

Deshojando margaritas

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De casualidades... de pintadas que sean flechas... que te ayuden a encontrarte o que te ayuden a perderte... de sabores que abran placeres...siempre nuevos pero no por ello menos viejos de horas perdidas... de pasiones freudianas... de antonimos decadentes... de sueños!

VIDA

¿Pesimismo? no. Justo todo lo contrario. No importa el Destino. No importan las flechas. Importa un camino. El camino. Tu camino: Después de todo, todo ha sido nada, a pesar de que un día lo fue todo. Después de nada, o después de todo supe que todo no era más que nada. Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!». Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!». Ahora sé que la nada lo era todo, y todo era ceniza de la nada. No queda nada de lo que fue nada. (Era ilusión lo que creía todo y que, en definitiva, era la nada.) Qué más da que la nada fuera nada si más nada será, después de todo, después de tanto todo para nada. José Hierro A voces...

El PerRo PaCo

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Corría el año 1879 en la Villa y Corte de Madrid. Un Madrid sin atascos, sin Gran Vía y con un Prado inmenso que años después se convertiría en paseo infestado de Sirenas y rascacielos Castellanizado hasta el nombre. Ni Casinos ni Monteras. Pero sí una calle de Abril en Feria y una Iglesia de San José y una esquina con nombre propio y con olor a café y a postín. Había un Fuencarral nada glamuroso, atestado de cocheras de tranvias tirados por mulas, donde habitan vagabundos animales que dormían entre los rincones cercanos a La Malasaña de calles oscuras de la época. Por todas estas calles y rincones paseaban los hombres bien vestidos y de buena coyontura gastando sus fortunas en alcohol y buen comer. Uno de estos enlevitados con sombrero de copa era don Gonzalo de Saavedra y Cueto, Marqués de Bogaraya, que patrullaba habitualmente con su pandilla de "amigotes" haciendo alarde de su nobiliario título y su consentimiento por parte de La Corte. Una de estas noches camino a la esq

he ahí

Yo No quiErö...

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Supongo que a todo el mundo le pasa que se siente identificado en algún momento de su vida con una canción, un protagonista de una novela, un actor en un escenario... supongo que es fácil. A mi me pasa a menudo, sobre todo con Sabina... (a veces tengo la sensación de que me espía) :) Lo raro es que haya una canción, una canción, que no corresponda a un momento de tu vida... si no a una explicación que llevas queriendo hacer entender tooda ella... Mientras, me quedaré volando de paso, bailando el rock & roll de los idiotas, apenandome por el Sol, haciendo trampas para no ganar, jugando por jugar... que así también se está de lujo

A escuchar!

LöCuRas

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Hace ya tiempo que escuché una entrevista a un tal José Hierro en una tal Cadena Ser... Era una tarde de invierno, y estaba yo pasea que te pasea por Odonell en busca de algo que me gustara de Madrid. Desde luego joven e inexperta no había yo atisbado aún ninguna callejuela de Malasaña, baretos enLatinados ni salas lavapiesenses amotinadas con teatro. El caso es que se me estaba ensuciando el pelo con las farolas amarillas, se me estaba incrementando la miopía por mirar al otro lado del paso de peatones, me dolía el culo de subir del Hades de la línea seis, me temblaban los tímpanos de escuchar ambulancias y todas los planetas en los que había creído se chocaban contra el suelo del Barrio de Salamanca... Francino le preguntaba a José Hierro por qué llevaba 10 años sin publicar una sola poesia. Si hubiera visto un agujerito en el suelo me habría metido Hierro le contestaba que de vez en cuando su tia le regalaba judías y que las congelaba, que compraba unos garbanzos y los cong

Reservado

bueno... se cerró el telón. Se abre el resto del mundo, me toca pisar la tierra, machacarla, triturarla y presentar informes sobre ella. Doy pues por concluida mi etapa de vacaciones entre cartones, cortinas transparentes, libros colgantes, pollos de peluche al horno y muelles de Brooklyn. Abro esta ventana para seguir sintiendo brisilla, aunque el sol empiece a sentarse en la espalda y los libros me pesen en la mochila (y en la conciencia)... no tiene mas. no pretende más. es así y punto. porque yo tenía entendido que las cosas no siempre tienen que tener un por qué... simplemente me falta espacio en la cabeza y por tiempo o por pereza no se me ocurre a menundo donde verter milaneras... he aquí mi cajón bienvenidos

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